Tipos de Cooperantes en Nicaragua

Ronald Hill Álvarez
hillron@hotmail.com

Nueva Guinea, RAAS- Oct 21-Nicaragua depende de la cooperación internacional para poder sobrevivir y destinar recursos que buscan como aliviar la situación de pobreza extrema en que se encuentra la mayoría de la población. Es una realidad innegable, dependemos de los recursos que organismos internacionales aportan al país como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, etc. De igual manera apoyan con fondos organismos de las Naciones Unidas, de la Unión Europea, la cooperación bilateral entre gobiernos de países desarrollados con Nicaragua y los organismos no gubernamentales de cooperación internacional. Todos ellos apoyando a Nicaragua para que podamos salir de la pobreza. Son varias centenas de millones de dólares que entre todos destinan para que logremos mejorar nuestras condiciones de vida.

Si tratamos de darle una revisión a este tema podemos descubrir ciertos aspectos negativos del mismo. No me refiero a la creación de dependencia porque ese asunto es bastante polémico sino a las personas que le trabajan a la cooperación, a esos hombres y mujeres de carne y hueso que en el argot popular nica les llamamos “los cheles” no importando si son estadounidenses, franceses, holandeses, alemanes, daneses o canadienses.

Como en todo, hay diferentes tipos de “cheles”. Los hay entusiastas, comprometidos, dedicados, trabajadores, honrados, solidarios. A ese grupos pertenecen los que saben escuchar a la gente, se ponen en su lugar, nunca engañan porque dicen lo que sienten y piensan, explican con hechos concretos sus ideas sin tratar de aparentar que son eruditos, acompañan en los retos, no sustituyen y están abiertos a que critiques su concepción de nuestra realidad sin imponer su criterio. Son transparentes en su actuar y para tomar decisiones consultan hasta que llegan a consenso. Por sus principios nunca buscan como representar los intereses de un nicaragüense porque tienen claro su papel. Están aquí para cooperar con los nicaragüenses, muchos de ellos estaban empleados en su país y por opción propia aplican a una organización para venir a trabajar a Nicaragua. Esos son los “cheles cooperantes”.

Los otros “cheles” son diametralmente opuestos a estos. Están trabajando para lo mismo pero por su actitud y forma de hacerlo se diferencian de los primeros. Muchos son desempleados en su país de origen o su puesto de trabajo fue cancelado y, al ocupar en Nicaragua un cargo intermedio en la cooperación, su vida cambia. Son prepotentes, ven por encima del hombro a sus compañeros de trabajo nicaragüenses, toleran actitudes serviles y hasta la promueven, hacen “la guatusa”, son conspiradores, creen que son imprescindibles y que solo ellos tienen la razón, no saben escuchar a la gente, si se presentan problemas no ayudan a resolverlos y siempre buscan culpables, nunca reconocen los logros de los demás, se aprovechan de sus cargos y contratan a sus amistades, son expertos en buscar consultores porque así trabajan menos, no tienen principios porque se mueven entre los altos y bajos que tiene su organización, se acomodan rápido porque se han acostumbrado a su estilo de vida. Cuando un superior extranjero visita la organización en que labora trata de aparentar todo lo contrario a sus características, saluda, sonríe y da la mano pues quiere quedar bien. Lo peor es que descaradamente hablan de Nicaragua como si fueran nicaragüenses frente a otros agentes externos, sustituyen al Nicaragüense, pues conocen bien el país porque hacen turismo permanente visitando el territorio nacional a lo largo y ancho en compañía de muchos de su tipo. Estos son los “cheles aventureros”.

Esta tipología podría fragmentarse en subtipos pero con estas dos es suficiente. Las diferencias son bien marcadas y se les podrá reconocer con las características antes descritas.

Muchos de ellos, principalmente los “cheles cooperantes” logran realizar su vida, en nuestro país o en su lugar de origen, debido a su eficiencia y meritos lo que les permite ser promocionados dentro de su organización o en otra que los valora. Los del otro tipo andan de organización en organización, de país en país, como verdaderos mercenarios errantes, desnaturalizando la cooperación internacional y tratando de justificar su estilo de vida a través de la lucha contra la pobreza.

 

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