SEMBLANZA DE LA VIDA DE  “FAUSTO BERMUDEZ MENDOZA”

Ronald Hill Álvarez
hillron@hotmail.com

Recordando a Fausto Bermudez (PINOLILLO)  en el primer aniversario de su muerte.  Leído en  la catedral de Bluefields el sábado 27 de enero 2007.

El 28 de Marzo de 1948, a la una de la mañana, abre por primera vez sus ojos “Fausto Bermúdez Mendoza” y con su inocente mirada logra ver por primera vez el rostro de su adorada progenitora Rosa Mendoza Brenes, quien aun le sobrevive, y el de su padre Santiago Bermúdez González, quien ahora le acompaña en el Reino de Dios.

A la temprana edad de cuatro años inicia sus primeros pasos en la educación, asistiendo a la escuelita pública del Puerto El Bluff de la extinta y honorable dama Carmelita de Bustamante, hasta culminar su sexto grado. Tomó la decisión de no continuar sus estudios en la educación formal y a sus escasos trece años, en el año 1961, se incorpora a la vida laboral llevando ventas domesticas a la recién formada compañía Francesa “Casa Cruz”, lugar donde sus clientes le llamaban cariñosamente “Pinolillo”.

Por su carácter alegre y buen comportamiento hace amistad con el Ing. Jack Muller, de origen alemán, quien en esa época construía en los humedales el famoso trencito del puerto El Bluff, vehiculo que enlazaba la Planta Procesadora de Mariscos con el actual muelle de los barcos camaroneros en un recorrido aproximado de un kilómetro.

Fausto es el primer joven de 14 años que conduce y opera oficialmente esa maquina que trasladaba ocho vagones del muelle a la planta con productos del mar. Este trabajo le permitió darse a conocer y ser querido por todos, desde los jefes franceses, los miembros de la colonia francesa asentados en el puerto, los capitanes y marinos de los barcos pesqueros, los trabajadores de diversas ocupaciones que diario hacían el trayecto en barco de Bluefields a El Bluff y los habitantes de mi querido Puerto.

Continúa en su trabajo hasta que la compañía Booth Fishing Company de Nicaragua, empresa subsidiara de la General Electric y General Motors, se hace cargo de operar las instalaciones de lo que antes fue la Casa Cruz. El Sr. Roberto Barlett, gerente general de la nueva empresa conoce a Fausto Bermúdez ya más adulto y establecen una amistad duradera. Lo nombra su secretario privado depositando en el toda su confianza, tanto de trabajo como de sus asuntos privados. Esa relación lo llevó a ocupar varios cargos en la Booth, desde jefe de cuadrilla, de almacén y operario de las maquinas de mayor valor y cuidado de dicha empresa. Estos nombramientos lo hacen más popular y se gana el respeto y admiración de todos aquellos que cada vez más lo contactan para resolver sus problemas.

Al cumplir sus 17 años se enamora de la guapa joven de El Bluff, Sirley Downs con la que forma su familia y trae a este mundo su única descendencia que le sobrevive: Faustina, Julio Cesar, Faustito y Danny.

En esta nueva etapa de su vida se dedica de lleno con sus amigos más cercanos a formar el equipo de béisbol de El Bluff llamado “Los Capitanes” y posteriormente “Los Diablos” manifestando esto su gran capacidad de convocatoria, convencimiento y organización. Por muchos años jugó como pelotero activo la segunda base y dirigió como manager al equipo acompañándonos todos los domingos hacia esta ciudad de Bluefields a participar en la liga de béisbol amateur, cosechando por su esmero y dedicación, varios títulos de equipo campeón en la liga. En esta actividad deportiva como en las anteriores, se ganó el aprecio, cariño y admiración de muchos peloteros y glorias del béisbol de la Costa, que mencionarlos me llevaría a una interminable lista. Los que jugamos con él y a quienes nos dirigió, lo tendremos en nuestros corazones por siempre.

Durante su permanencia en nuestra querida Costa Caribe se graduó en la Universidad de la Vida. Supo escuchar los mejores consejos de sus amistades mayores y atendió con esmero las recomendaciones de quienes cultivaron su amistad, lo que le permitió salir siempre adelante en sus propósitos.

En 1979, con el triunfo de la Revolución Popular Sandinista, junto con su hermano ya fallecido, Guillermo Bermúdez, forma parte de la Junta Local de Gobierno del puerto El Bluff en donde con esmero, dedicación, honradez, responsabilidad,  sentido sano y critico, trabajó por la población anteponiendo el bien común a sus intereses personales. En 1982 por razones de trabajo y personales decide viajar a los Estados Unidos de Norteamérica y al arribar a esa gran nación se dedicó a trabajar en construcción donde se especializó y luego de un tiempo reunió allí a su familia quienes hoy le lloran y extrañan, pues el Señor Jesús en el día de su natalicio, dispuso de su cuerpo y alma a eso de la cinco de la mañana del día 24 de Diciembre de 2006, abandonándonos para reunirse con su amado padre Santiago Bermúdez González y su hermano Guillermo Bermúdez Mendoza, después de vivir por 24 años en la ciudad de Miami y a la edad de 58.

Hoy nosotros; sus familiares, hermanos, hijos y amigos, lloramos entrañablemente la partida del hijo, hermano, padre y amigo pero nos consolamos sabiendo que en su paso por esta vida, dejó huellas imborrables por sus buenas acciones que jamás olvidaremos y que son dignas de emular y recordar. Le buscaremos con orgullo en cada joven trabajador, en cada deportista que observemos, en cada padre y amigo con quien hablemos y sabremos entonces que Fausto mora en nuestros corazones. ¡Hasta luego Fausto Bermúdez ‼

Ronald Hill Álvarez


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