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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
Nueva
Guinea, RAAS- March 1, 2006-Desde la aprobación del
Estatuto de la Ley de Autonomía en 1987, en las Regiones Autónomas de la
Costa Caribe Nicaragüense se han desarrollado cinco procesos electorales,
incluido el del próximo 5 de marzo, para elegir a los concejales que
conforman los Consejos Regionales, máximas autoridades de la RAAN y la
RAAS para gobernar e impulsar el proceso autonómico que viven. De los
cinco procesos electorales solamente dos, cada cual con su particularidad,
se han realizado el mismo año. En 1990 se realizó el primero y de manera
simultanea con las elecciones nacionales de las cuales surgió electa por
mayoría indiscutible Doña Violeta Barrios de Chamorro como presidenta de
la Republica creando así las condiciones para finalizar el conflicto
armado e iniciar la transición hacia la democracia, todavía en
construcción, que aspiramos los nicaragüenses.
Las
elecciones regionales de los años 94, 98 y 2002 no coincidieron con las
elecciones nacionales y por lo mismo no alcanzaron la connotación de las
que se realizaran este año. Nunca antes en las elecciones del Caribe se
ha desplegado tanta movilización y presencia de líderes de los partidos
nacionales como en las actuales, debido a la coincidencia indicada y
porque han utilizado el proceso electoral del caribe como el termómetro
que los medirá en los comicios del próximo mes de Noviembre. Y nada malo
tiene que así sea. Lo negativo de esa situación es que ha opacado a los
costeños aspirantes a ocupar cargos públicos con propuestas coherentes
insertas en los avances y problemas del proceso autonómico que se vive de
manera real en un pueblo que tiene siglos de transitar en la búsqueda de
su propio desarrollo acorde con sus propias creencias, costumbres y formas
organizativas. Y más aún, le ha restado valor el actuar de los partidos
políticos que han contaminado con intereses partidarios instituciones
claves en este proceso como el Consejo Supremo Electoral llevándolos
hasta tratar de suspenderlas.
Si
las elecciones regionales son parte viva del proceso autonómico y
responden a los intereses propios del pueblo en la búsqueda de un mejor
futuro pareciera contradictorio que en ellas el gran triunfador sea el
abstencionismo. Según registros de las últimas elecciones regionales
alrededor del 30 a 35 % de los votantes ejercen su derecho al voto. Las
causas son muchas y una de las principales es que el padrón electoral no
ha sido depurado considerando todas las incidencias para ello; el gran
numero de costeños que se encuentran fuera del país trabajando y que se
ven imposibilitados a ejercer su derecho al voto, solamente en la ciudad
de Bluefields hay aproximadamente unas 3500 personas que laboran en una
compañía de barcos y que no podrán votar; a lo interno de las regiones
muchas personas se ven imposibilitadas de movilizarse para ejercer el voto
por las grandes distancias y el alto costo del transporte; el desencanto y
la apatía de los electores producto de la mala gestión que las
autoridades electas han realizado con actos de corrupción e ineficiencia
y la suspensión de la suscripción popular para participar en las
elecciones.
Por
otro lado, el crecimiento de votantes potenciales para las elecciones del
5 de marzo se ha dado principalmente con la incorporación de los
municipios de Paiwas en la RAAS y Mulukuku en la RAAN, el primero desde
1998 y el último a partir de este año los que han sido la manzana de la
discordia entre las fuerzas políticas más grandes por el alto numero de
electores llevándolos a una lucha de ratas por el llamado mal del “ratón
loco”. Aún queda pendiente la incorporación real de los municipios de
El Rama, Muelle de los Bueyes y Nueva Guinea al proceso autonómico.
Todos
estos aspectos han contribuido a restarle brillantez al proceso electoral
del caribe, pero las mismas son un hecho y le presenta un menú variado de
partidos políticos a los ciudadanos, con asimetrías entre los grandes
partidos nacionales y aquellos escasos de las regiones autónomas, aún
cuando las propuestas concretas de estos para contribuir con su gestión
en el desarrollo regional sean pobres. Estamos pues a la víspera de un
proceso relevante que le da mayor legitimidad a la Autonomía, en el que
cada ciudadano con su voto les dará “el poder hacer” a las nuevas
autoridades mediante un acto de conciencia en que valore las cualidades de
los candidatos para ejercer la gestión sin olvidar que la participación
no solamente se concretiza en la urnas sino en la vida diaria defendiendo
su derechos, haciendo las propuestas de los proyectos de su comunidad y
ejerciendo control sobre el actuar de las nuevas autoridades que salgan
electas.
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