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Ronald Hill Alvarez
hillron@hotmail.com
January
29-Nueva Guinea RAAS-La Costa Caribe Nicaragüense ha tenido grandes
momentos para festejar con la mirada puesta en el futuro. Entre ellos
figuran la aprobación del Estatuto de la Autonomía, la declaración del
día de la autonomía, la reglamentación de la Ley de Autonomía, la Ley
de Régimen de Propiedad Comunal de los Pueblos Indígenas y Comunidades
Étnicas de las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica de Nicaragua
y, con poco colorido por pugnas políticas, el Centenario de
Bluefields.
También
ha sido una gran noticia para el pueblo costeño, luego de que los
recursos naturales han sido sobre explotados por compañías
transnacionales de origen norteamericano, que la naturaleza le ha dotado
de otros recursos como el petróleo y el titanio. Tanta riqueza material
que la madre naturaleza le ha brindado a la Costa Caribe Nicaragüense
podría significar un disfrute de la misma para el beneficio de su población
con un nivel de vida por encima de cualquier otra región del Caribe y de
muchos zonas del Pacifico de Nicaragua. Parece una ilusión pero en la
Costa estamos sentados sobre la mayor riqueza que posee Nicaragua hoy y
todavía en el largo plazo.
Todo lo
que un país debería de poseer para alcanzar el desarrollo equitativo y
sostenible se encuentra concentrado en la Costa Caribe Nicaragüense. Por
si las dudas revisemos: la mayor plataforma marítima de Nicaragua está
en el Atlántico con una riqueza superior a la de cualquier país de
Centroamérica lo que se traduce en más camarones, langostas, diversas
variedades de peces, moluscos y tortugas, etc. y para más petróleo,
titanio en el Norte, maderas preciosas, oro y plata, grandes ríos para
generar energía hidroeléctrica, una ubicación estratégica para acceder
a diferentes mercados como el estadounidense y caribeño. También nos ha
dotado de múltiples culturas y costumbres que forma parte de la riqueza y
debería ser orgullo nacional.
A pesar de
ello, existe una gran contradicción entre los recursos materiales que la
naturaleza nos ha brindado y el actuar de los hombres costeños que
ostentan cargos públicos. Ellos también son parte de los recursos de la
Costa. Pero su actuar, su visión, sus actos, se convierten en
irracionales frente a los retos que debemos enfrentar de cara a la búsqueda
permanente del desarrollo de la Región y del país. Mantienen
por encima los intereses de grupos políticos por aspectos
coyunturales y de corto plazo como ostentar cargos de gobernador, de
presidente o secretario del Consejo Regional, etc. lo que les permite
figurar en el escenario de pobreza y abandono del pueblo costeño y de
todo el país, aprovecharse de manera irregular de los recursos, hasta
obtener coimas por concesiones que nos pertenecen a todos. En esas pugnas
políticas, sin autonomía o con ella, se han mantenido los políticos de
la Costa históricamente. Se han dividido en grupos políticos para ello y
no para buscar el verdadero desarrollo de la Región con propuestas
viables ante el pueblo costeño y el gobierno central.
La Autonomía
se encuentra en crisis. Una crisis provocada por esos recursos humanos
costeños que ostentan cargos públicos y que solamente ambicionan el
poder y lo que pueden obtener con el. Esa es la verdadera crisis que se
vive en la RAAS hoy día. Esos estatutos y sus reglamentos deben ser
revisados con la debida urgencia para evitar que esos malos hijos del
pueblo costeño vuelvan a ocupar cargos públicos. Miles de costeños han
dado su respaldo al gobernador Guy Cox ante las maniobras de destituirlo
de su cargo, saliendo a las calles y cantando “Bluefields: la tierra que
amamos” (Bluefields the land we love) y “Juntos como uno solo”
(Together as one) así como protegiendo la sede de sus oficinas.
Con esta
situación de ciclos críticos en la política regional, la RAAS nunca
podrá disfrutar de la riqueza que ostenta. Los costeños no podrán
elaborar un verdadero Plan de Desarrollo Regional que se inserte, con sus
particularidades, en el Plan Nacional de Desarrollo que promueve el
gobierno del presidente Bolaños y mucho menos disfrutar de las mayores
oportunidades, en relación a otras zonas del país, que le brinda el
Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con los Estados Unidos de
Norteamérica (CAFTA). En nuestras manos está hacer el cambio y es
urgente: es necesario revisar los estatutos y el reglamento de la autonomía
para evitar que las futuras generaciones de costeños continúen en la
marginación, abandono y pobreza.
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