|
Ronald Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
April,
28,04-Nueva Guinea-Tala
de bosques, áreas protegidas que han sido arrasadas por la presencia
humana, sistemas de producción agropecuarios no aptos para ciertas zonas
del país, han sido parte de titulares y artículos de opinión en los
diarios del país. Tal parece que el problema ecológico, la “cuestión
ecológica” vuelve a ocupar un papel importante en el debate nacional y
es legítimo porque nuestro país, además de las crisis políticas
recurrentes, que tienen su origen en lo económico y sus efectos en lo
ecológico, padece de un proceso creciente de deterioro medioambiental. El
problema sobrepasa nuestras fronteras, es mundial porque lo padecen tanto
los países industrializados como los países pobres pero con matices
diferentes.
Ante esta
situación se han adoptado medidas y acciones cuyo comienzo ha sido la
definición de políticas ecológicas y medio ambientales por parte de los
gobiernos locales, nacionales e internacionales. En algunos casos se prohíbe
o restringe el uso de agentes contaminantes, como por ejemplo los agroquímicos
integrantes de la “docena maldita”, en otros casos se aplican
impuestos o multas a quienes dañan el ambiente con desechos contaminantes,
transfiriendo al menos una parte de los costos de su solución a quienes
los causan. También se aplican políticas de incentivos, como en el
municipio de Nueva Guinea donde los productores que tienen el 20% de su
propiedad reforestada o con árboles protegidos no pagan el impuesto sobre
la tierra, y se fomenta también el diseño e implementación de tecnologías
ecológicamente mas refinadas.
La
sociedad civil también desarrolla acciones para enfrentar el problema de
las cuales los movimientos ambientalistas y organizaciones preocupadas de
la cuestión se han hecho promotoras. La acciones se despliegan en dos
planos: por una parte denunciar situaciones puntuales y crear conciencia
sobre el problema, y por otra, ejecutar acciones que aportan a limitar
ciertos deterioros y desequilibrios ambientales como la plantación de árboles
(miles de proyectos de reforestación dispersos), salvar especies en
extinción así como reciclar desechos y otras mas. ¿Están llevando
estas políticas y acciones a una efectiva superación del problema? ¿Son
lo suficiente para hacer frente a desequilibrios tan complejos que afectan
globalmente a nuestro país? Son políticas y acciones indispensables que
en algo contribuyen a enfrentar el problema.
El
problema ecológico surge de la relación del hombre con la naturaleza.
Esta relación no es directa como la que establecen los animales porque
somos creativos mientras que estos obtienen y extraen de ella lo que
necesitan tal como lo encuentran efectuando modificaciones en pequeña
escala. Lo consumen naturalmente y le devuelven también naturalmente los
residuos. Su vida entera es parte y se desenvuelve al interior del sistema
ecológico. Nuestra relación con la naturaleza está mediatizada por la
economía. La economía es, en esencia, un proceso de intercambio vital
entre el hombre y la naturaleza, por el cual resultan ambos transformados
y, es precisamente porque entre el hombre y el medio ambiente media la
economía, que la ecología se constituye como problema. Si la
transformación de la naturaleza y del hombre se verifica a través del
intercambio vital entre ambos, su resultado puede ser humanizador y
destructor al mismo tiempo, por lo que es decisivo el modo en que se efectúa
dicha transformación lo que implica que los resultados positivos o
negativos dependerán fundamentalmente del modo de hacer y organizar la
economía. La cuestión ecológica se trata de un problema de la economía.
Verlo desde esta perspectiva, que es el de la causa, y no en la naturaleza,
donde se manifiestan sus efectos, abre a los hombres la posibilidad de
controlarlo realmente porque podemos controlar la economía, que depende
de nosotros mismos, pero no así la naturaleza que nos sobrepasa y de la
cual somos parte.
Si la
ecología depende de la economía, el grave proceso de deterioro ambiental
del país pone nuevamente de manifiesto, en otro ámbito, la existencia de
muy serios problemas en la economía tal como se encuentra organizada
actualmente. Del crecimiento de esta misma economía no podrá esperarse más
que una situación mucho mas grave y aguda del problema: más gráficamente
se puede afirmar que esta economía está enferma de un mal que se
manifiesta precisamente en un crecimiento desigual y excluyente en que
unos pocos se apropian de los excedentes en todo el circuito económico: la producción, la distribución,
el consumo y la acumulación. Es como un crecimiento canceroso que al
parecer, si no se revierte la situación, conducirá inevitablemente a su
propia muerte. Allí se encuentra el verdadero problema y reto para
superar la cuestión ecológica.
|
|