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Ronald
Hill Álvarez
hillron@hotmail.com
Nueva
Guinea-RAAS-May 3, 06-Ningún ciudadano de este país puede poner en
tela de duda que la mayor riqueza que posee Nicaragua se encuentra en el
inmenso territorio que conforman las Regiones Autónomas de la Costa
Caribe Nicaragüense. Hay que enfatizar en eso cada vez más, porque hasta
hoy, en los albores del siglo XXI, la población de dichas regiones no
puede disfrutar de esas riquezas que la naturaleza les ha brindado al
permanecer en el abandono y la miseria. Más aún, no existe una
estrategia de desarrollo regional coherente que se inserte en el marco del
Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica y, con
sus beneficios, poder cubrir todas las necesidades básicas insatisfechas
de su población.
A finales
del siglo XIX e inicios del XX la llamada Reserva Mosquitia, mantenía
relaciones comerciales con empresas de los Estados Unidos de Norteamérica
establecidas en Nueva Orleáns y otras de las islas del caribe. Los
principales rubros que se vendían eran bananos, madera, oro, coco y hule.
La ciudad de Bluefields era el principal centro comercial por su cercanía
al puerto El Bluff. Toda esa prosperidad motivó a promulgar el decreto
legislativo que le dio categoría de ciudad el 5 de Octubre de 1903.
Después
de transcurridos más de 100 años parece ser que nunca más volverán a
prosperar, aun cuando el territorio y los ciudadanos del Caribe “están
reincorporados” con derechos consignados en la Constitución Política
de Nicaragua y en la Ley de Autonomía. ¿Por qué se da esta situación
si esas Regiones tienen “memoria comercial” de larga data con el
Caribe y los Estados Unidos de Norteamérica? Hoy tenemos un Estado
Moderno, de economía abierta, con vínculos comerciales entre naciones
como nunca antes. Existen un sinnúmero de leyes que inciden en el
usufructo de la riqueza del Caribe tales como La Ley de Pesca y
Acuicultura, Ley de Minas e Hidrocarburos, Ley de Tierras Comunales, Ley
de Promoción e Incentivo al Turismo, Ley de Inversiones Extranjeras,
leyes y más leyes.
Las
mayores bellezas escénicas y paisajísticas del país están en el Caribe.
La promoción del turismo es prácticamente nula. Tantos cayos, islas,
lagunas, playas de arena blanca, aguas cristalinas con diversos tonos
azulados, vida marítima en abundancia en miles de kilómetros de
arrecifes, etc., esperan por los proyectos de inversión turística en los
cuales los caribeños puedan involucrarse aportando contrapartidas a la
inversión externa. Ningún país de Centroamérica posee la riqueza marítima
que hay en la Costa Caribe, camarones rojos y blancos, langostas, peces en
variedad sin explotarse, caracoles, moluscos, etc. que no son aprovechados
al máximo, por la inexistencia de plantas de procesamiento industriales
que le incorporen el valor agregado necesario y la flota de barcos
adecuada manejada por pescadores de tradición milenaria propios de la
región. Extensiones de tierras que no se aprovechan con proyectos que
promuevan practicas agroforestales destinadas a producir hule, cacao,
coco, etc. debido a los conflictos y litigios que han provocado muertes al
no ser legalizadas en el marco de la ley.
Ríos
caudalosos y navegables recorren de oeste a este la Regiones Autónomas.
Plantas hidroeléctricas son necesarias en estos tiempos de crisis y
“guerra petrolera”. Con el desarrollo de estas dejaríamos de ser
menos dependiente del petróleo y, porque no aspirar a elevar los ingresos
del país, exportando energía a nuestros vecinos.
Se
requieren inversiones en las Regiones Autónomas. El Estado Nicaragüense
debe propiciarlas destinado las partidas presupuestarias para ello, no
importando si deben realizarse en un período de gobierno o más, y buscar a los mejores socios comerciales que estén
dispuestos a invertir para volver a la prosperidad y bienestar en el
Caribe.
Tenemos
los recursos y las leyes que regulan su usufructo. Lo que hace falta es
reconocer con verdadero sentido de nación que mientras esa parte de
Nicaragua, la más rica en todos los sentidos, la Costa Caribe, continué
abandonada y vista como un gran territorio con grupos étnicos atrasados,
el país no podrá jamás salir de la pobreza. El gobierno central, el
ejecutivo de hoy y el que surja después de las elecciones de Noviembre,
así como los diputados de la Asamblea Nacional, deben comprender de una
vez por todas, que mientras la Costa Caribe continué así, su gestión de
gobierno será un fracaso. Similar es para los gobiernos regionales,
criticados frecuentemente de ser ineptos e inconsecuentes con las
aspiraciones de su pueblo. ¿Hasta cuando volverá a florecer el Caribe? |
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