El Caribe Merece Autonomia Real

Ronald Hill Alvarez
hillron@hotmail.com

Nov, 28-La página de opinión del diario La Prensa del día miércoles 26 de noviembre del 2003 publica su editorial titulado “EL CARIBE MERECE MEJOR TRATO” el cual es acertado. Pero tal parece que los problemas de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe Nicaragüense se resolverán con que a los costeños nos traten mejor. Lo mejor se refiere, a que se reparen las carreteras, que nos integremos al resto del país con supercarreteras, que costeños ocupen altos cargos en el Ejecutivo, etc., etc. El problema de la Costa Caribe Nicaragüense nunca se resolverá solamente con esas acciones coyunturales. El problema es histórico, político, económico, cultural y social. Es el mismo problema que enfrenta el país en lo general con sus propias particularidades.  Problemas de tal magnitud requieren soluciones de mediano y largo plazo. Lo necesario es sentar las bases para ello.

Son los antecedentes históricos, que en el caso de la Costa Caribe, inciden en los problemas económicos, sociales y políticos. El problema surge desde la llamada “reincorporación de la mosquitia” que, desde entonces hasta hoy, los costeños, del norte como del sur, hemos sido ciudadanos de tercera categoría en este país y en ese sentido coincido con el editorial en mención al señalar que el presidente Bolaños debería incluir sin falta a personas costeñas en el gabinete.

No solo en el gabinete, sino en todos los poderes del Estado los costeños debemos estar. En el Legislativo, por ejemplo, los costeños no tenemos los representantes que deberíamos tener considerando nuestra población. La RAAS debería de tener al menos seis diputados en la Asamblea Nacional si nuestra población es de más de 340 mil habitantes casi igual a León y Chinandega. Pero el problema es de fondo, el Estado Nicaragüense, nos guste o no, es un Estado que siempre ha tenido gobiernos etnocéntricos, donde los grupos indígenas, los “chapiollos” como se dice popularmente, aun cuando tengamos un nivel cultural, profesional y valores humanos superiores que los provenientes de familias aristocráticas y con apellidos pomposos, somos excluidos de los cargos públicos de alto nivel.

El problema se reproduce en los territorios de las Regiones Autónomas lo que es peor aún. Las delegaciones ministeriales en la Costa son ocupadas por personas que, en la mayoría de los casos, no son costeños. Son nombrados desde el nivel central por favoritismos políticos y cuando ocupan sus cargos desprecian todo lo que sabe a caribeño. De allí surgen los problemas porque estos delegados no representan los intereses de los habitantes de la Costa Caribe Nicaragüense y se mantienen en constantes contradicciones con los Gobiernos Regionales. Estos no son capaces de presentar propuestas con visión regional a sus ministros y, por lo tanto, la Costa Caribe no es parte de la agenda priorizada del gobierno central.

La Cooperación Internacional que mayor incidencia ha tenido en la Costa Caribe es originaria de países nórdicos y la Unión Europea. Esto ha significado para los costeños un gran apoyo para la mejora de nuestras condiciones de vida. Si bien es cierto que la cooperación internacional tiene ciertas preferencias por aspectos históricos y culturales, como es el caso de España con Granada y León, no me parece que solamente Inglaterra deba dirigir recursos hacia la Costa Atlántica, lo que asumo se indica por el hecho de que la Costa fue un protectorado ingles.

No debemos olvidar que la explotación de los recursos naturales de la Costa Caribe históricamente se ha realizado por compañías transnacionales norteamericanas. El oro, la plata, la madera, las bananeras, el azúcar, ganado, los mariscos, han sido explotados por compañías norteamericanas, y pronto lo será el petróleo. Lo que a la costa le ha quedado ha sido históricamente nada, solamente abandono, sobreexplotación de los recursos, pobreza, desencanto, marginación y desempleo. Es el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica el que debe destinar mayores recursos hacia la Costa Caribe Nicaragüense y no solo Inglaterra, en el marco de los convenios de cooperación que tiene con el gobierno del presidente Bolaños.

Por su parte, el gobierno debe cumplir con la aplicación de la Ley de Autonomía de las Regiones de la Costa Caribe Nicaragüense y, en el marco de la misma, establecer relaciones armónicas con los gobiernos regionales para así superar el histórico abandono y exclusión de los costeños en relación con el resto del país. Solamente así la autonomía será real y base para el desarrollo sostenible del Caribe.

 

 

 

 

 

 

 

   

 

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